lunes, 18 de mayo de 2009

Recuerdo

El Medio-Argentino-Medio recuerda a Mario Benedetti con su Poema sobre la Clase Media, en el cual se ve tan bien reflejado!

Clase media
medio rica
medio culta
entre lo que cree ser y lo que es
media una distancia medio grande

Desde el medio
mira medio mal
a los negritos
a los ricos
a los sabios
a los locos
a los pobres

Si escucha a un Hitler
medio le gusta
y si habla un Che
medio también

En el medio de la nada
medio duda
como todo le atrae
(a medias)
analiza hasta la mitad
todos los hechos
y (medio confundida)
sale a la calle con media cacerola
entonces medio llega a importar
a los que mandan
(medio en las sombras)
a veces, sólo a veces, se da cuenta
(medio tarde)
de que la usaron de peón
en un ajedrez que no comprende
y que nunca la convierte en Reina

Así, medio rabiosa
se lamenta
(a medias)
de ser el medio del que comen otros
a quienes no alcanza
a entender
ni medio

Mario Benedetti

viernes, 3 de abril de 2009

La muerte como punto de partida.


Ayer pensaba, mientras el cuerpo de Alfonsín paseaba por última vez por la calle Callao, cuantas voces se alzaron con la necesidad de cubrir el silencio que deja la muerte. Cuantos viejos detractores hoy emocionados, cuantos grandes puteadores hoy sin palabras. Que efecto trascendental provoca la muerte en todos y más cuando le sucede a un personaje público, con el agregado de ser un tipo querido.
Mis recuerdos de Alfonsín se remontan a las boletas del SI – NO por el conflicto con Chile; desde ese punto y en adelante, tengo las voces de mis padres arengando por el radicalismo y, a poco de eso, desilusionados por el fin abrupto de aquella etapa.
De todos modos, mi reflexión hoy va hacia otro lugar, no el de la historia, ya muy relatada y juzgada, siempre desde el punto de conveniencia de cada uno. Sino al hecho, sin lugar a dudas histórico, que produjo la muerte de Raúl Alfonsín. Todos reconocimos en él un político carismático, con un poder de dialéctica quizá solo comparable al de Perón, con una creencia en sus convicciones poco reconocible aún en sus propios correligionarios y con un respeto popular sin igual, ayudado por la escasa (casi nula) aparición de dirigentes políticos de raza, luego de su renuncia en 1989. Pero, me preguntaba ayer mientras miraba el incesante caminar de los asistentes al sepelio, ¿estimábamos un acto de esta envergadura?, ¿alguien suponía que aún un político desde el cajón podía llegar a convocar adeptos?.


Alfonsín fue el último político que provocó autoconvocatoria de masas. A veces cuando observo a los dirigentes de hoy hablar para dos o tres mil personas que fueron traídas en micro, con la promesa de llevarse $20 a cambio del paseo, recuerdo aquella 9 de julio del 83´, tanto la Radical como la Peronista y pienso si realmente en esos 30 mil desaparecidos se han llevado a la clase dirigente que con sus utopías hoy podrían convocarnos. No lo sé.
Lo que sí observamos ayer fue un hecho político trascendental. Uno de los oradores hablaba de los valores de Alfonsín, esos que los que asistieron ayer al sepelio querían recuperar. Me vi reflejado en esa frase. El ex presidente murió en el mismo departamento que tenía antes de ser presidente, nunca tuvo una causa por enriquecimiento ilícito ni por mal desempeño en las acciones como funcionario público. Quizá de estos simples valores hablaba ayer el orador. Esta simpleza de la diferencia entre el bien el mal, de lo correcto y lo incorrecto, de los juzgable por un tribunal o no.
Esos valores tan simples en la vida cotidiana de la gente, fueron los que sacaron a miles de personas a la calle. Pensando que la última gran movilización autoconvocada fueron los cacerolazos de diciembre del 2001, esto brinda un futuro esperanzador. Recuperar esos pequeños valores desde el lugar que nos toca, puede llegar a cambiar el rumbo de una sociedad hoy enceguecida por el individualismo. El hecho de ayer, sin tintes partidarios, puede ser una bandera, que el martes bajamos a media hasta y con ese impulso quizá logremos levantarla.

miércoles, 11 de marzo de 2009

De Riquelmes y algo más...

A veces cuando arranco a escribir en este espacio, pienso realmente si alguien que no vive en la Argentina lee estas líneas, ¿qué conclusión sacará sobre nuestra idiosincrasia nacional. Realmente, ¿piensan que los que aquí nacimos y vivimos somos todos chantas?, ¿entenderán todo lo que generamos?, ¿en qué lugar del mundo se nos parecen?.
La renuncia de Juan Román Riquelme a formar parte de la selección nacional de fútbol, comandada por Diego Maradona, genera más (pero muchos más..) comentarios entre la sociedad que algunos temas de interés nacional. Temas de interés común a casi todos los habitantes de éste suelo. ¿Es el fútbol el que genera esto o será que el puterío general nos encanta?.
Sería digno de un estudio sociológico, calcular cuanto interés en la opinión pública generaron dos declaraciones muy promocionadas en los últimos días: la renuncia de Riquelme y el pedido de pena de muerte a cargo de Susana Gimenez.














Lo que es muy divertido también, es observar las conclusiones apresuradas, teñidas por una sapiencia digna de un pensador griego, que el ciudadano común saca sobre estos temas. A saber: tachero (taxista, por si no sos un Argentino Medio) opina: "Riquelme es un pecho frío", y lanza su mejor latiguillo: "yo lo dije siempre, éste tarde o temprano iba a arrugar". A veces pienso: el "yo lo dije siempre", ¿desde cuándo viene?; ¿desde la creación del mundo?; ¿"siempre" y solamente habla de Riquelme?; cambiar de opinión, ¿es un pecado para él?.
Rosa, esa vieja de mierda que vive en frente de mi casa y que no para de quejarse, aseguró en un cruce que tuvimos en la verdulería: "Susana tiene razón, hay que matarlos a todos, saquemos el ejército a la calle". (Quiero aclarar que la charla la tenía con el verdulero y no conmigo, yo con Rosa nunca paso de un risueño "¿qué tal?", una pregunta que no pide respuesta). Ante semejante aseveración de Rosa, medite camino a casa: "el todos, ¿me incluye?; ¿pretenderá vivir sola en el mundo?; cuando suelo tocar el piano, ¿ella se sentirá molesta y pedirá la pena de muerte para mi también?; ella, ¿sería capaz de matar a alguien?". Por lo pronto, voy a intentar tocar el piano en horas lejanas a la siesta.
El tachero y Rosa son difusores y formadores de opinión, con menos publicidad que un medio de comunicación, pero con llegada al fin. Indudablemente, sus apresuradas declaraciones entran en los oídos de desprevenidos oyentes y, desgraciadamente, muchos hacen eco de ellas.
Sin lugar a dudas, tanto las declaraciones de Susana como el tema Riquelme, son emblemas de lo poco reflexivos que somos los Argentinos Medios cuando emitimos opinión. Susana si medir consecuencias de lo que dijo y sin recordar la incidencia de sus dichos en la gente. Riquelme, hablando de algo que atañe a él y a Maradona (en principio) en cadena nacional. El tachero, sin saber si el pasajero es el hermano de Riquelme o Rosa, desconociendo si alguno de los presentes en la verdulería era familiar de algún desaparecido por la dictadura.
Tampoco podemos pretender que Rosa o el tachero hagan un relevamiento de opinión antes de emitir la suya o un estudio de campo para vertir un comentario en la verdulería. Pero, una de las características de nuestra idiosincrasia es, sin lugar a duda, nuestra capacidad sin igual para día tras día hablar al pedo.

viernes, 27 de febrero de 2009

Mano y contramano













Hace algunos años el medio argentino se le animó al Camino del Inca. En esta agotadora travesía conoció a una pareja de franceses que tenían mucho para decir. Una de las mil anécdotas que contaron fue de más jugosa.
Ellos vivían en la Guayana Francesa. Comenzaron su viaje desde allí, bajando por la costa del Atlántico hasta llegar a la desembocadura del Amazonas. Desde allí y en barco, remontaron la famosa cuenca hasta llegar a Perú.
Contaba Alex que mientras navegaban, la embarcación se detuvo. Ellos, que no tenían un excelente dominio del idioma portugués, ni del Español, ni del Ingles, (pero entre todos armaban algo) comenzaron a averiguar que había sucedido. El barco había sufrido un desperfecto en el motor y no podían continuar, debían esperar 12 horas hasta que otro barco de la misma empresa pasara por ahí. Ellos, tremendamente consternados, intentaban hablar con los demás pasajeros que, para sorpresa de los franceses, no emitían ni sonido ni opinión. “Aquí en Sudamérica no saben lo que es la revolución”, decía Alex, hijo de una militante estudiantil participante del Mayo Francés. Claro, para él era difícil entender la pasividad de los demás, como nadie se revelaba ante semejante despropósito, cómo en la era de la comunicación debía esperar tanto para terminar su viaje.
Ayer el argentino medio recordó esta charla mientras observaba a un grupo de gente cortando la Avenida Pueyrredon, disgustados por la nueva normativa del a Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires; la cual ha decido volver a hacer doble mano a dicha Avenida Porteña, con tres carriles para un lado y dos para el otro.
Este pequeño grupo de personas provocó un caos vehicular importante, en hora pico, que tuvo como consecuencia la transmisión de la protesta por varios medios periodísticos.
El argentino medio pensaba si aquel francés se sentiría feliz al ver que la gente levanta la bandera de la protesta ante algo que les parece injusto (hablando de bandera, uno de los manifestantes no paraba de flamear una bandera Argentina, ¿qué habrá querido decir con esa acción?, ¿pretenderá que conviertan a Pueyrredon en ruta nacional?, ¿habrá pensado que las nuevas dos vías traerían ingleses y ya estaba preparando el aceite caliente? o ¡¿tendrá un negocio de venta de banderas y estaba promocionando algún nuevo modelo?). También pensó si Alex estaría de acuerdo con que corten una de las arterias principales de la ciudad en un horario tan traumático.
El rechazo al cambio ha sido motivo de muchos estudios sociológicos y psicológicos. Sin embargo, este es un cambio con una particularidad: será puesto en práctica por 90 días. Con ese período contará la Legislatura Porteña para determinar si el cambio fue positivo o no; y en consecuencia, ampliar el período de prueba, formalizar la normativa o quitarla.
Entonces, el argentino medio se contacto vía mail con Alex y le contó la situación, a lo cual el francés dijo: “en Sudamérica siguen sin saber lo que es la revolución”.

viernes, 20 de febrero de 2009

De talentos orientales

Ayer hablaba con Mauricio Mayer, amigo y músico (aprovecho para recomendarles una visita por su www.myspace.com/mauriciomayer) sobre la necesidad de los melómanos de estar todo el tiempo recomendándonos discos, artistas y música en general. Discutimos sobre la necesidad de realizar una especie de consultora, especializada en aconsejar diferentes músicas para el evento indicado. Bueno, la charla siguió hasta llegar a la recomendación que paso a realizarles. Algo que podría hacer todos los viernes.
La señorita en cuestión se llama Hiromi Uehara, pianista japonesa que en marzo recién cumplirá sus primeros 30 años. Hacer un paso por la biografía de semejante talento sin que la puedan escuchar, me parece robarles el tiempo. Vean y escuchen, sigo después.

Admito que es, sin lugar a dudas, lo más interesante que he escuchando en los últimos tiempos. Es muy sencillo encontrar virtuosos en discos y más en Internet, lo difícil es que tenga gusto lo que interpretan. Hiromi creo que ha logrado un mix perfecto entre su tremenda capacidad técnica para interpretar el instrumento y gusto hermoso en sus discos. Entiendo también que, probablemente, no es muy sencillo digerir lo que Hiromi toca. Sin embargo, la originalidad con la que concibe el jazz, produce una indiscutida admiración. Les recomiendo Beyond Standard, su último disco.

Cine para reflexionar


¿Vieron Milk?!, la nueva demostración de Sean Penn de que es uno de los actores más versátiles del mundo, sin lugar a dudas. Harvey Milk fue un activo defensor de los derechos gays en San Francisco durante la década del 70´. Fue asesinado junto con el alcalde de la ciudad por otro político disgustado por las maneras de llevar adelante sus ideas.
Penn lleva a cabo un papel extraordinario, el cual a los 10 minutos de película ya te atrapa. Pero, cuando una película te deja ganas de hablar de ella, quiere decir que acaparó tu atención, y eso no es poco en los tiempos que corren.
Harvey Milk supo cautivar a la comunidad gay de los Estados Unidos, un país con una sociedad tremendamente conservadora. Logró validar sus derechos a la par de los heterosexuales, promoviendo la igualdad en todos los ámbitos, especialmente en el laboral y antes las fuerzas públicas. Pero el triunfo de Milk sin lugar a duda fue lograr el voto de los heterosexuales, ya que sin éste no hubiese podido llegar a ser supervisor (algo así como un concejal o legislador para nosotros).
Y la charla que surgió post película comenzó tratando de descifrar que tuvieron las décadas del 60 y 70 para lograr que tantos íconos políticos y formadores de opinión hayan surgido y en diferentes lugares del mundo. Y porqué la opresión logró expulsar diferentes expresiones de libertad, pero todos en 20 años. Guevara, Mayo Francés, Lennon, Luther King, Milk, etc. Todos grandes íconos de la lucha, desde diferentes lugares, pero con un destino en común: quedaron en la historia por llevar sus convicciones hasta las últimas consecuencias.
También pensaba que las dictaduras, en especial en Latinoamérica, hicieron un trabajo cruel al apagar el deseo de muchos de sacar la cabeza para no seguir oprimidos por no poder “salir del closet”, como decía Milk.
También pensemos en la edad que cada uno de estos tenía al llegar a su mayor logro: eran jóvenes, realmente jóvenes. Que difícil se nos hace pensar en un joven que hoy pueda acaparar la atención del público en una tribuna política. También la sociedad a socavado tanto en los anales de la opinión pública, que ha logrado desconfiar de manera sistemática en las propuestas de menores de 40 años, no somos dignos.
¿Futuro negro?,…mmm, no. Tengamos esperanzas, algún día alguien va a confiar en que se puede salir de closet. Dios quiera.

lunes, 2 de febrero de 2009

Un solo Davis entre Miles!!



“De qué planeta viniste”, diría Víctor Hugo Morales si disfrutara tanto como yo de los discos de Miles Davis. Usualmente pienso en cuáles han sido los planetas que se habrán alineado para traer a la tierra semejante virtuoso.
Para los que no saben, Miles Dewey Davis es a la trompeta lo que Maradona es a la pelota, Miguel Angel al pincel o Ana María Giunta al tenedor. Todos utilizaron un medio para llegar a la grandeza (Ana, va con cariño…).
Recuerdo con mucho cariño mis primeros contactos con el jazz y los discos a los que tuve acceso. El gran Oscar Alemán, Bessie Smith y los paseos por el Tortoni para escuchar a la Fénix, cuando aún mi edad se escribía con una cifra sola.
Pero cuando escuché Kind of Blue, algo detonó en mi. Ya hacía algunos años que estudiaba música y cuando algo así sucede el planteo es inmediato: es muy probable que dejes de tocar. Gracias a Dios no fue así, pero la entrada de So what! te hace replantear que es muy posible que Víctor Hugo tenga razón, Miles fue de otro planeta.
A 50 años de la edición de ese disco aún se lo sigue nombrando como una bisagra dentro del estilo y como un icono de la interpretación y la improvisación.
Muchos han tildado al jazz como un estilo elitista o difícil de entender. Mentira. El jazz es, al igual que otras expresiones artísticas, víctima del gusto del consumidor: te gusta o no. No hay demasiado que entender, si te mueve algo ahí dentro, sirve.
Davis transito varias décadas imponiendo en cada un de ellas su inigualable estilo, siempre a la vanguardia y haciendo caso omiso de lo que pensaban algunos catedráticos del género.
Para los amantes de las biografías, recomiendo la autobiografía de Miles Davis, una enciclopedia del jazz.